jueves, 24 de julio de 2014

Vida de una informante invisible. Parte III.


9:59 am.

Blake despertó primero. Desayunó y mientras tomaba una ducha, Alissa despierta; va por un vaso de agua, se recuesta a la pared unos segundos. Va al baño y se sienta en un taburete junto al lavabo –Ali ¿Qué estás haciendo? –no lo sé. Sale de la ducha –dame un momento para vestirme. –ella lo abraza. –Ali estoy mojado. –no importa. – ¿Qué tienes? –nada, es solo que hace mucho que no estoy con alguien (Parte IV). Ella le da un poco de espacio. Ahora él la abraza.

Se recuesta en la cama mientras oye “Bella Notte” de Ludovico Einaudi. – ¿recuerdas esa canción? – ¿debería? –Cuando nos conocimos,  en la inauguración de la aquella libreria… ¿recuerdas? –  ¿Cómo olvidarlo?, nos perdimos y terminamos en una playa a las tres de la madrugada –Sobre eso… la verdad no nos perdimos, quería llevarte allí.–Alissa le hace caricias en la espalda –bésame. Dijo casi susurrando. Él enfoca su vista en los ojos de la chica y se muerde los labios antes de besarla.

Suena el teléfono.

Blake no quiere parar de besarla. Pero ella interrumpe el beso –contesta, puede ser importante. Yo no me iré. Contesto con una mirada picarona.

Vuelve unos segundos luego. –es para ti. Ella levanta una ceja preguntándose si eso es bueno o malo. – ¿hola? –Alissa Merker, te contrato por los próximos dos meses. Dijo un hombre con voz rasposa y grave con acento francés. –Está bien, envíeme la información y fecha de inicio. –te pago 100.000 dólares hoy a las 15:00 si me garantizas que comenzaras mañana. –es una oferta tentadora, pero necesito leer la información antes de aceptar el trabajo. –está bien. El hombre cuelga. – ¿Qué quería? Pregunto Blake mientras servía café –Contratarme para un trabajo. – ¿será peligroso? –no lo sé, pero no me importa. Contigo me siento tan libre y despreocupada, estar contigo es… no lo sé, ya no le estoy buscando el lado malo a todo. –eso es felicidad. –Nunca lo había sentido antes. – ¿nunca? –solo contigo.

Poco después llega el correo con la información del trabajo. Cierra los ojos y se tapa la boca, alejando su celular. – ¿es peligroso cierto? –el trabajo es en Alemania. – ¿te iras a Alemania? –por dos meses. – ¿cuándo? –mañana. Blake busca la calma –entonces aprovechemos el tiempo que nos queda juntos. Revivamos el ayer. –Mejor vivamos el ahora como si fuera ayer. Él la mira como a nadie y ella le devuelve la mirada con dulzura y algo de inocencia.

Se visten y suben al auto. Alissa – ¿A dónde iremos? –A todas partes. Primera parada: Restaurante italiano. –espero que te guste. –venia de niña a este lugar. – ¿te gustaba? –me encantaba. Piden varios platos del menú y comparten. – ¿vino? –si por favor. Se van un poco después del mediodía. Segunda parada: parque de diversiones. Alissa –no vengo desde la secundaria. –no me conocías en secundaria. –te imagino como un rebelde sin causa. –así era. –no has cambiado mucho. –así es. –me gustas. Él sonríe para distraerla y luego la carga mientras corriendo la lleva a los carritos chocones. Sus carcajadas contagian a los demás y pronto se dan cuenta de que a su alrededor, están riendo y jugando igual que unos chiquillos.

Tercera y última parada: la playa. Eran casi las 22:00 cuando llegaron; a pesar de la hora, había gente, jóvenes universitarios disfrutando de la buena vida. Se colaron en la fiesta hasta las 3:00 am. Estaban en la orilla hablando de trivialidades de la vida.

Sexualidad, un lugar solitario y una pareja. Oportuno. Colocan un par de toallas cerca de la orilla y en un abrir y cerrar de ojos, pasó de una conversación inocente a desvestirse. –no pares. Susurraba Alisa mientras gemía. Blake se detiene un momento a pensar… no va a verla en los próximos dos meses.

Como si no hubiera un mañana, Blake muerde los labios de Ali y la penetra con fuerza, ella se torna un poco agresiva rasguñando la espalda de su chico; ambos cuerpos se impactan casi como si fuese una coreografía, cada movimiento libera la energía necesaria.

Una serie de orgasmos dan inicio a un nuevo día. Siguen, siguen y siguen con besos eróticos, caricias que son más de lo que se puede explicar.   

Exhaustos, se colocan algo de ropa y se sientan para despedirse.  Ya el sol ha salido, es hora de irse. Blake –Esta es la misma playa en la que nos conocimos... no quisiera que me dejaras así nomas. Alissa suspira recordando aquel día –yo tampoco. No después de esto. Él –Adiós. Ella –Hasta luego.

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