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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cartas a Evan

Hola Evan, discúlpame por no haber respondido tus cartas antes. Estos últimos 6 meses han tenido muchos altibajos. Me preguntaste si había conseguido lo que buscaba, pero la verdad es que conseguí algo que no sabía que podía encontrar.

Recordé las palabras mágicas de una persona que en silencio guía mi vida. Una persona cuyas palabras quizá di demasiada importancia o aún más probable, nada de importancia.

¿Nunca te has sentido como que todo en tu vida es excelente, tu trabajo, tu familia, tu pareja… incluso tu perro? Bueno, sobre eso aprendí que solo puede significar dos cosas, que a la vez me hace citar mentalmente la creencia de una mujer que en ese momento creí poco positiva y demasiado pragmática.
La cosa número uno, es que si todo parece que está en su lugar es porque algo no estás viendo y la cosa número dos, es que hay algo que nos negamos a aceptar. Ya sea porque nos gusta lo que tenemos o porque nos disgusta pensar que no es lo que parece.

Seguramente con el tiempo añada más números a esa lista, pero por el momento esos son los pilares, y lamentablemente no está en nuestro poder que las cosas con la familia estén siempre bien porque al fin y al cabo una familia no se compone por una sola persona y al todos pensar distinto, siempre habrá una razón para discordar o por el contrario, llegar a un acuerdo sincero. Sin embargo, el trabajo generalmente depende de tu desempeño. Buen desempeño, buenos resultados, mal desempeño malos resultados. El amor por otro lado Evan, es un poco de ambos y de otros aspectos que se añaden a ese sentimiento.

Sabemos que si el sentimiento está ahí entonces los hilos rojos del destino, aunque anudados puedan estar, su camino no podremos separar ¿verdad? Eso quiero pensar.

Hoy sentí algo que se siente pocas veces en la vida y es incluso más latente que un corazón roto, es esa sensación, ese pequeño fuego que mantiene tu cuerpo en movimiento… pensando disruptivamente, no literalmente. Me refiero al alma.

Un corazón roto necesita amor para curarse y aún así no se recupera del todo, las cicatrices quedan ahí para recordarnos lo que hicimos y lo que no. Cuando el alma se quiebra Evan… es como cuando tomas un gran puñado de arena en tu mano y a medida que vas acercándola hacia arriba te das cuenta que ya no queda ni la mitad de arena que creías tener.

La esencia de tu personalidad va desvaneciéndose, no cambiando ni evolucionando, solo muriendo. Los ojos de tu alma no lo ven las cosas ni grises ni de colores, solo una perspectiva muy concreta de un recorrido finito, una estadía temporal en ese hotel que llamamos cuerpo en ese país que llamamos vida.

Gracias por seguir preocupándote por mí, aun cuando pareciera que yo no lo hacía por ti.


PD: encontré un lugar donde ser yo misma no es un pecado. Porque en un lugar donde todo te corrompe nada es lo que esperas que sea.

Con carino, 
Eliana.



martes, 3 de enero de 2017

Dama de compañía

Una noche, a eso de las 2:17 de la madrugada una pareja salía del club nocturno directo a una noche de acciones impuras y placenteras, cuando de pronto se vieron envueltos en un mal momento, en un mal lugar, a una hora incorrecta.

Sykes, un hombre conocido por su silencio iba entrando al club cuando ellos salían. En cuestión de segundos el hombre silencioso había disparado una sola bala y había matado a cinco personas, una tras otra.

 La pareja queda inmóvil.

 La chica ahoga un grito, él se posiciona frente a ella buscando protegerla pero Sykes no está interesado, solo camina hacia ellos para advertirles que se vayan.

Justo en ese instante un hombre corre hacia ellos tres, solo para distraer, solo para confundir al hombre silencioso… y lo logran. El objetivo de Sykes escapa, el hombre que corrió hacia ellos recibió un corte mortal en la garganta, casi quirúrgico.

Ahora la pareja no era la víctima sino testigos.

Klea ve como el hombre silencioso apunta a su novio, ella en su ataque de pánico embiste con todas sus fuerzas al hombre silencioso y grita – ¡Corre! Busca el auto y ve a casa, nos vemos ahí. Su novio se resiste hasta que ve otros autos con vidrios oscuros acercarse. Su novia, muy audaz forcejea insistentemente y logra hacer algo de tiempo para que él escape. –Te amo – ¡Yo también te amo!

Los hombres comienzan a salir de sus autos y Sykes la lleva con él de vuelta al club. Se mezclan con la gente y logran escapar por la puerta de atrás. –Déjame ir, no diré nada. Tú nos salvaste.

Él solo sigue conduciendo, rápido y hacia las calles más oscuras.

Al ver que se aleja cada vez más del club ella comienza perder el control –Mira no te pido gran cosa, solo que detengas el auto, yo caminaré a casa. Tengo que saber si mi novio está bien. Sykes sigue conduciendo.

Al cabo de una hora de camino ella sostiene su teléfono esperando una llamada con lágrimas en sus ojos. Pero ninguna llamada fue hecha la madrugada del primero de marzo.

Llegan a un pequeño edificio de cinco pisos y entran al estacionamiento. Estaba lleno de autos, lanchas, motos de agua… bicicletas. Él sale del auto y ella petrificada parece adherida al asiento del copiloto.

Sykes se aleja unos pasos y voltea ligeramente hacia atrás y ve a la chica, camina unos pasos más y al ver que no hay movimiento, suspira y se dirige al auto de nuevo. La chica tiene la mirada perdida y se ha aislado del exterior, no se percata de la silueta que se acerca a ella y abre su puerta. Ella vuelve a sí misma y deja salir un llanto muy tímido pero desesperado. Caminan hacia el elevador pero ella parecía unida a él por una cadena invisible, estaba forzada por su propio miedo y dependencia hacia él.

Llegan al último piso.

Una cocina, tres baños, un pequeño gimnasio y una habitación, el resto del espacio era un híbrido entre una sala de estar y una sala de investigaciones. Muchas pizarras y computadoras, nada de armas a la vista.

Mirando alrededor pregunta – ¿quién eres? Él la mira con un gesto de burla y saca una botella de agua para cada uno. Bebe un poco y mira de arriba abajo a la chica mientras camina hacia el dormitorio. Ella espera inocentemente una respuesta. Pero no lo recibe, a cambio Sykes le lleva unas pequeñas pijamas y una almohada al sofá. – ¿crees que me quedaré aquí? Estás loco, yo debo ir a--

Las luces se apagan y se oye un portazo desde la habitación.

No le queda mas que una vista nocturna de la ciudad que ha dejado atrás.


jueves, 29 de septiembre de 2016

Asleep

Eran las 4:48 de la madrugada.

Ella caminaba descalza en la helada y húmeda arena de la costa, con lágrimas en sus ojos que la brisa borraba con discreción. Escucha Asleep de The Smiths mientras camina de vuelta al hotel.

La calle parecía hecha solo para ella… estaba sola, sin autos, ni personas, ni tan siquiera un gato que rompiera el silencio. Baja la mirada hacia el rayado de cebra y sube la mirada hacía el semáforo que está en rojo. Enseguida se dibuja una sonrisa pícara en su rostro, suelta sus zapatos en la acera y corre al medio de la calle a cantar la canción lo más fuerte que le es posible – There is another world, there is a better world. Well, it must be! – Suspira y se recuesta justo bajo el semáforo a disfrutar el resto de la canción mientras ve unas tres estrellas que resaltan del profundo color del cielo. Una de las estrellas era ella, el otro par eran las otras dos personas que estaban haciendo lo mismo que ella en ese momento (según su imaginación).

Asleep llega a su final –Bye… bye. Se despide de su entorno antes de volver a su habitación de hotel.

5:00. Se abre el elevador en el piso cinco y frente a ella hay un chico que por su ropa, podría decirse que va a trotar. Ambos entrecruzan miradas y siguen su camino; él sigue la estela de arena que Zee dejó minutos antes y ella entra al baño para quitarse el agua salada. Cierra los ojos para volver el tiempo atrás, para hacer pasar el tiempo más rápido.

Antes de irse a dormir se asoma por el balcón y casualmente está Patt trotando en la acera dónde sus zapatos habían estado. Cierra todas las cortinas y obstruye cualquier acceso de luz.

10:35 la hora del desayuno está a punto de terminar.

Zee se levanta de la cama sobresaltada. Patt sale de su ducha helada sin expresión facial aparente pero en sus adentros solo quería algo de calor… un café sería perfecto.

Los mesoneros recogen las mesas, limpian los restos y barren el suelo mientras aún hay dos o tres personas tomando el desayuno. Pronto serían cinco personas. Solo hay una mesa que no han recogido aún y ¡Patt la quería! Sin duda Zee también. A pocos metros de distancia se dan cuenta que la solución es desayunar juntos. –Hola, mucho gusto mi nombre es. –Patt, lo sé, mucho gusto. Mi nombre es Zee. Patt estaba un poco asombrado pero no demasiado como para preguntar.

Mientras sirven su desayuno hay silencio, pero una vez que llega la comida comienzan a hablar –Eres tú la chica que cantaba Asleep y que esparció la arena en el lobby ¿no? –En persona. –Pareces diferente… ¿de dónde eres? Del inframundo, en realidad, no muy lejos de aquí. Donde la muerte es vida y la vida es nada más que un ciclo de almas y espíritus, pensó. –Inglaterra. –Pensé que tu acento era más bien australiano ¿Qué tal estuvo tú madrugada Zee? Borrosa, como siempre. Nunca veo lo que realmente hago, da miedo ser la hija de la muerte y no querer ser la que pare los relojes de arena… no es justo. Tal vez por eso vivo como mortal, bueno al menos parcialmente, dijo en sus adentros. – ¡Entretenida! ¿Te gusta The Smiths Patt? –No son mis favoritos pero James Morrison canta muy bien. El silencio solo es interrumpido por el ruido de los cubiertos sobre el plato. –Su nombre es Steven Morrisey, pero está bien.

–Suenas muy acertada para parecer alguien que no sabe lo que hace Zee.

–Igual que la muerte Patt. 


domingo, 3 de abril de 2016

Una tarde con mis demonios

8:00

Lynn entra al auto, con el desayuno a medio comer. En la radio suena “Archie, marry me” de  Alvvays de camino a la universidad.

10:45. Termina la clase.

Se despide de sus compañeras y va retocarse el maquillaje antes de su reunión con un cliente. Recibe un texto – ¡Hola! Lynn ¿dónde nos vemos hoy? – Lo lee y justo antes de responder se presenta su cliente.

11:45. Él se desespera y marca por décima vez a Lynn.

Matt – ¿dónde estás? Llevo esperando como…– Lo interrumpe –voltea Matt–. Se saludan y suben al auto. El tráfico les da tiempo de hablar, ponerse al día. En secreto se desean mutuamente, por fortuna son grandes mentirosos así, en este caso pasan desapercibidos entre los conocidos.

Llegan a casa. –Lynn ¿qué veníamos a hacer? – Ella lo desnuda con la mirada.  –Ibas a reparar mi laptop– él sostiene la mirada con ella y responde mientras coloca sus manos en la cadera de la chica  –Es cierto– Matt está inmerso en la computadora cuando de pronto, siente un escalofrío en el cuello… luego torpes intentos de desabrochar su pantalón. Los besos en el cuello se vuelven más intensos y el placer hace su tan esperada aparición en el dormitorio. Lynn levanta los brazos frente a Matt, él le quita la blusa, el brassier, besa sus pechos, haciendo que ella arquee su espalda. En unos momentos están quitándose el resto de la ropa y acercándose cada vez más a la cama.

Ella gime sin cesar sobre el hombro del chico, el innegable encuentro carnal fluye con frenesí. Él la sujeta con gran fuerza, como si sus brazos no quisieran dejar ir al cuerpo que sujeta, a esa chica que conoce todos sus deseos y adivina hasta sus más extrañas fantasías. – ¿qué haremos cuando tenga que irme Lynn?– ella cambia de posición a una más dominante –no pensemos en eso, vive el momento– susurró a su oído y posteriormente haciéndole un oral que hace el tiempo más rápido, las sensaciones mas intensas, las caricias más atrevidas, él la recorre desde los muslos pasando por los glúteos, estimula su clítoris, ella gime fuerte… clímax.

Exhaustos se tumban en la cama nomás que a mirarse a los ojos, reviviendo lo sucedido hace unos segundos, devolviéndole la inocencia a las caricias. Dulces besos en la frente.

Colocan música, suena “Walking on a pretty day” de Kurt Vile. –Eres increíble– Lynn se muerde los labios, desvía la mirada tímidamente, se levanta abrochándose la blusa. – ¿A dónde vas?– Se coloca una última vez sobre él, mueve su cadera de manera envolvente con intenciones de despedirse, besando su cuello, tocando su pene, besándolo, una felación es inminente. 

15:00. Se despiden.

Lynn –justo esto necesitábamos– Matt –sexo– Lynn –no, una tarde de placer con nuestros demonios– Matt – ¿de qué hablas?– ella suspira –no lo entiendes ¿verdad? yo soy uno de tus demonios– Matt –No lo digas de esa manera– Lynn –no hay otra manera de decirlo, soy todo lo que amas y por eso me odias, por eso no hay un "tú y yo"–

El resto del día se torna extraño, Matt concilia el sueño temprano.


Un ruido ensordecedor, seguido de una luz blanca segadora… el despertador, la luz del amanecer filtrándose por la ventana.

Solo otra vez.





domingo, 28 de febrero de 2016

No soy lo que parezco

8:53. Sala 7-A de la torre Kingsley-Fawkes.

Hasta ahora son, tres chicos y una chica. Todos se miran a los ojos excepto ella, que ignora su entorno sumergida en el navegador de su celular. –Ok ¡ya me harte de esto! llevamos más tiempo aquí del que deberíamos. Expresó uno de los desesperados muchachos –Silencio. Dijo la chica. – ¿silencio? A ti probablemente te gusta perder el tiempo, es más ¡ni siquiera encajas aquí! Solo mírate.

Los demás le dieron la razón al alterado chico. –No nos harán pasar hasta que contemos nuestras historias  – ¿Tú qué sabes? Preguntó el. – ¿ven las cámaras? Ya empezó la entrevista. Los demás miran alrededor buscando las cámaras. –Estás ciega además de loca, aquí no hay nada. –Que no las veas no quiere decir que no están. Él se coloca frente a ella desafiante, ella lo mira con lástima. Zimos uno de los chicos dice –ok, ok está bien. Vamos a calmar las cosas aquí ¿quieren saber nuestras historias? Pues hagámoslo. –Él es inteligente. Dijo la chica a los demás.

Respiran y se acomodan en sus sillas –Bien, empecemos en orden de las agujas del reloj. Dijo Zimos. –Empieza tú. Susurró alguien.

La chica levanta la mirada de la pantalla de su celular para ver el rostro de Zimos.  –Como quieras… mi nombre es Simon Austin, soy abogado egresado de Harvard. Autodidacta en otras ciencias ¡El siguiente! –Mi nombre es Nicole Kelevra, investigadora. Es interrumpida por el hombre a su lado por tos sobreactuada –Como decía, aprendí a programar tratando de hackear la base de datos de la estación de policía donde tenían a mi hermano. Me tomó dos semanas aprender a hacerlo, y tres años manejarlo a la perfección, me contrataron para seguridad nacional, era eso o la cárcel. – ¿Y esperas que te creamos todo eso? ¡Qué gran imaginación tienes niña!

Una pausa hace la chica para… ¿respirar? –Claro, tengo una gran imaginación Benjamin Clarkman, no es necesario que nos cuentes de ti. Yo lo haré. –La sonrisa del hombre, se borra instantáneamente. –Querías estudiar ingeniería mecánica pero tu padre es programador, así que te inscribió para ingeniería en sistemas. Te encarcelaron una vez por hackear el sistema de un bar, pero papi con su dinero y mami abogada te sacaron antes de que saliera a la luz, desde entonces trabajas en lugares impuestos por ellos. K-2 o Charles Phan diseñador de páginas web, aficionado al diseño industrial, hacker en su tiempo libre. 

Todos quedan helados y pensantes. – ¿qué te molesta tanto? Preguntó Zimos –la gente que teme ser autentica, los que son marionetas de la sociedad. Ustedes en pocas palabras. –Eres fría. Dijo Ben –No eres el primero en decirlo.

Todos se quedan pensando un momento –No, es cierto ¡Piénsenlo! todos somos hackers, en diferentes niveles pero lo somos, tal vez solo nos están probando. K-2 Dijo –Tal vez ya lo saben. –Respondió Ben. –Para qué nos traerían aquí entonces. Dijo K-2. Zimos entendió sus intenciones –Querían saber nuestro lado de la historia. Querían confesiones de lo que hicimos. Nicole se coloca los audífonos, escuchaba “Heaven knows” de The pretty reckless. – ¿Cómo puedes estar tan tranquila? –Ella sonríe triunfante y suelta una leve risa. –Está bien chicos, terminó la entrevista. Salen a la vista las cámaras y pantallas que muestran lo ocurrido en la sala recientemente. Abre la puerta. –Soy su nueva jefa. Dijo mientras se abrochaba la identificación al pantalón.

Se aleja encendiendo un cigarro. El eco hace que su voz se escuche inesperadamente sensual– ¡vamos! No hay tiempo que perder ¿oh si?  



sábado, 6 de febrero de 2016

Querida anarquía

19:44 hace unos minutos empezó el toque de queda y es el momento perfecto para que mis chicos y yo salgamos a dar un paseo.

Bajo por las escaleras de emergencia sin dejar rastros ni llamar la atención, ventaja de tener pies ligeros. Cada aproximadamente 50 metros una persona más se agrupaba con nosotros, todos éramos muy buenos en algo, diferentes, excluidos y rechazados por la sociedad. La desobediencia a las reglas era todo un placer.

Esta noche le jugaríamos una broma al gobierno.

02:52 las cuentas de los corruptos del régimen habían sido vaciadas y depositadas a una cuenta fantasma y entonces a la cuenta de todos los ciudadanos que habían sido estafados. No tenían nada, solo les quitamos lo que el poder les dio: avaricia.

Ansío ver las caras de todos esos cerdos gordos revolcándose de ira. Preguntándose ¿quién pudo hacerlo? Imagino que comenzarán a sospechar de ellos mismos, ¡resucitaran las cruzadas! Rodaran cabezas por los pasillos del corrompido parlamento. Prepararé la champaña para cuando ese momento llegue.

Primer paso para la reconquista del país. 6:59 un grupo de cerdos va a desayunar a su extraordinariamente costoso restaurante favorito. ¡Se han dado cuenta de que sus tarjetas no son más que plástico! Antes de la hora del almuerzo, en las noticias se mostraba el caos que habíamos causado. Una obra de arte, hermoso.

Nosotros empezamos como un pequeño grupo de hackers, luego se fueron añadiendo más rebeldes. Somos como sombras en la noche, casi imperceptibles.

Voy camino a mi casa cuando veo autos negro mate estacionados en la acera, todos conocidos. Cuando pasé por la puerta había máquinas de humo en la sala y una luz roja que se impregnaba en todas las paredes, objetos, rostros… y además, sonaba “nightcall” de Kavinsky. Le daba un ambiente al lugar muy de película retro, sentía que de a ratos las personas parecían bailar en cámara lenta. Podía escuchar mis latidos al ritmo de la música, unas manos alrededor de mi cadera, unos labios besar mi cuello, una respiración tan cerca que me da escalofríos, pero no de miedo, era diferente. Sensual, fantástico.

Susurró – ¿sabes cuál es la diferencia entre el amor y la obsesión? Cuando iba a responder me besó como nadie lo había hecho – ¿quién era éste extraordinario desconocido y por qué me escogió a mí? –oh vamos, la señorita anarquía ¿ya no me recuerda? –joder, quisiera decir que sí, pero no olvidaría su manera de tocarme.

Tres meses después. Se convoca a elecciones presidenciales, al parecer algo los había asustado demasiado como para seguir en el poder, pero ¿qué podría asustar a mafiosos disfrazados de políticos? No lo sé,  pero no me quejo.

La tarde en que se dan los resultados de las elecciones, la señorita anarquía siente que toman su mano y, cómo olvidar esa manera tan particular de tocar. – ¡Eres tú de nuevo! –Shh solo bésame –No hay nada que desee más –Lo siento si no te dejé mi nombre la otra noche, no quería que te interpusieras en mi plan por sacar al gobierno del poder. – ¿Cómo es eso posible? –No eres la única que decidió hacer algo cuando nadie más quiso. La diferencia entre nosotros es que yo trabajo solo, soy invisible, ni tú sabes quién soy. –no te alejes de nuevo, quédate. Ella se coloca de espaldas para ocultar su entristecido rostro –señorita eso no es una posibilidad ahora – ¿por qué no? -silencio absoluto- hay una nota en el suelo. 
                                 
–Nunca estuve aquí.


martes, 8 de septiembre de 2015

Deja vu

Después de haberlo abandonado me sentí miserable, miré a través de sus ojos aquel dolor que había causado, el corazón que rompí accidentalmente luego de un ataque de ira. Él no aceptaría una disculpa con palabras, sabía que no lo haría.

Entonces fui a su lugar favorito deseando que él estuviese allí, porque sé que allí va cuando algo malo ha pasado.

Nos miramos el uno al otro, como buscando examinar nuestras almas con la mirada… algo magnifico. Casi podía oír la música… nuestra música.

Al cabo de unas horas de silencio, la noche vino a hacernos compañía. Hacia frio, solo se oían los arboles crujir y las hojas caer con el viento. Tétrico, pero su compañía me tranquilizaba. Podía oír a mi subconsciente con claridad, podía oír nuestras respiraciones.

Levantamos la vista hacia el cielo y me sorprendí al ver todo cubierto de nubes  color gris, a penas con rastros del cielo negro y las estrellas. Hubo un momento en que realmente llegué a creer que el cielo era gris y las nubes negras. Baje la vista para no aterrorizarme. Él me miró y ladeó la cabeza. Me abrazó y susurró de manera tan tenue que no estoy muy segura de cómo logre oírlo. Me dijo –no tengas miedo, nada malo va a pasar.

Sin embargo, tenía mis dudas. La melodía imaginaria que casi podía oír se cargaba de suspenso, una melodía como”Sudden Throw” de Olafur Arnalds.

Sentía que la brisa se volvía rasposa, ya no era inocente e inofensiva, era helada y malintencionada. Mi cuerpo se debilitaba cada vez más. Intentaba respirar profundo y calmarme, sin ningún resultado.

En un abrir y cerrar de ojos ya había perdido la noción del tiempo y el espacio. No sabía dónde me encontraba y olvidé mi reloj, mi celular sin batería. No podía distinguir entre realidad y ficción, una sensación de vacío me invade – ¿qué es esto? –se preguntó Ania. – ¿es esto lo que sentiste Damien? … Él sonrió, pero la confusión de la chica solo aumentó.

Despierta sobresaltada de la tina.

Su pareja que la oye desde la otra habitación corre a ver qué sucedió. –¿estás bien Ania? –Damien estas… es decir, estábamos… no estábamos aquí… ¿qué hacemos aquí? ¿Nunca salí de aquí? –no cariño, no has salido de la tina, tal vez te dormiste de nuevo y tuviste una pesadilla. –está bien, tienes razón, tal vez solo estoy exagerando. – no tengas miedo, nada malo va a pasar. – ¡oh por dios! – ¿sucede algo? –deja vu. –tranquila pondré algo de música para que despejes tu mente.


Suena “A Stutter” de Olafur Arnalds.


martes, 4 de agosto de 2015

No olvides el suéter!

Es de madrugada y las ojeras en su rostro delatan las noches que ha pasado en vela.

Se despierta tres o cuatro veces en la noche… a mirar el pasar de los autos, a ver los edificios hasta que se apague la última luz, a ver series, películas o lo que sea que le ayude a dormir. Su nombre es Sam, un hombre que parece tenerlo todo.

Tiene un hermoso loft cerca de la playa, un estupendo trabajo y un BMW muy bonito. –Domingo por la tarde– se sienta en el balcón pero no ve nada. Parece estar viendo el Crepúsculo, pero en realidad esta tan concentrado en lo que piensa que logra visualizarse con ella, en aquella plaza donde se conocieron aquella noche. –solo un recuerdo. Dijo volviendo en sí, mientras se alejaba del balcón.

Al día siguiente, Leah tocó a su puerta.

Él va hacia la puerta sin muchos ánimos, pero cuando abre – ¡Hola Sam! Que gusto que sigas aquí. Queda boquiabierto – ¡Que agradable sorpresa! Pasa, ponte cómoda ¿quieres que te prepare algo? Un café, lo que sea. –No gracias, estoy bien. Dijo con delicadeza y esbozando una linda sonrisa. –La más hermosa de todas–. Ella se sienta en el sofá y con los dedos roza su cojín preferido. –Me encanta éste cojín, para mi es… –especial. –si ¿cómo lo supiste? –siempre que vienes lo acaricias como a un cachorrito. Ella baja la mirada escondiendo una sonrisa. – ¿qué te trae por aquí Leah? –Me haces mucha falta –Oh, que sorpresa. Pensé que me odiabas por completo. – ¡No!... es decir, no, para nada… yo –suspiró– eres el hombre más complicado que conozco, eres indescifrable. –Es increíble que me hayas soportado tanto tiempo entonces, tú has sido la mujer más maravillosa con la que jamás he estado. –me alagas. –sonara grosero pero ¿a qué vienes exactamente? –Vengo a que me ayudes a recordar – ¿De qué hablas? –Tengo recuerdos borrosos de lo nuestro. – ¿Qué quieres recordar? –Lo más importante –Todo es importante. –Amor. Quiero que me cuentes de cómo nos enamoramos. –Pues, es una historia larga. –tengo tiempo. Él se acomodó en su asiento y ella se acurrucó con el cojín.

Empezó en diciembre de 2011 cuando mucha gente estaba convencida de que en 2012 el mundo se acabaría. Recuerdo que tú y yo siempre discutíamos sobre eso, hasta que un día te invite a dar un paseo en la playa, era casi madrugada, sin embargo aceptaste. De ahí en adelante comenzamos a desayunar juntos, luego a ir a fiestas y después a reuniones familiares.

Me besabas… tu besabas increíblemente. Cada vez que podíamos, viajábamos a cualquier parte del mundo. Yo… recuerdo que al despertar siempre te hacia a un lado el cabello solo para besar tu cuello.  Tú eras mi musa, mi razón de seguir haciendo lo que hago. Recuerdo que antes de cerrar el trato más importante de mi carrera estaba muy nervioso, no sabía si lo lograría. Pero tú siempre estuviste para mí, apoyándome desde la esquina más recóndita del auditorio donde exponía mis propuestas. Cuando estaba a punto de dar mi discurso y presentía que lo iba a echar todo a perder tú me decías “¡no olvides tu suéter!” siempre me hacía sentir un poco más confiado, aunque no sabía exactamente a qué te referías. En fin, tú eras… yo respiraba por ti, cuando salíamos no me cansaba de fotografiarte, tú eras mi razón de existir, si por trabajo tenías que marcharte yo te hubiese esperado meses, ¡años! No puedo olvidar aquel día en que me besaste hasta quedarme dormido.

Todas estas noches me he despertado nomas que pensando ¿por qué se fue? Daría cualquier cosa por un minuto más con ella. Y de pronto, henos aquí.

Ella lloraba como si el mundo de derrumbase a sus pies. Él se sentó junto a ella, entonces Leah se dejó caer en sus brazos y él la acobijaba como una madre a su pequeño oso, cerraron los ojos y durmieron juntos una última vez.

Al siguiente día, ella con el cojín en manos preguntó – ¿puedo llevármelo? –él sin pensarlo respondió. –por supuesto, es tuyo. Ella sonrió y se marchó.

Había pasado una semana desde que eso pasó, cuando Sam se encontró con su amigo Viktor. – ¿qué tal, como va todo amigo? –Confuso Vik –Entiendo… ¿cómo te sientes por lo de Leah? –De qué estás hablando. Viktor se tapó la boca y abrió los ojos muy sorprendido  – ¿No te lo dijo? – ¡¿decirme qué?! –Ve a esta dirección y es mejor que te des prisa. Dijo mientras le escribía en una servilleta la dirección. Sam temblaba, porque conocía a donde lo llevaría esa dirección.


Manejó lo más aprisa que pudo, corrió hasta la habitación de hospital. Y ahí estaba, sujetando con fuerza el cojín, tenia bordado tres letras… S-A-M. Con lágrimas en el rostro al ver a la chica sin color en el rostro y sin signos vitales le pregunta a la enfermera entre lágrimas – ¿pero qué le sucedió? –Estaba muy enferma, le dieron un mes de vida como máximo. Conforme el tiempo iba pasando el dolor iba aumentando exponencialmente, entonces decidió que la pusieran "a dormir". –comprendo. Dijo devastado. – ¿Cuál es su nombre señor? –Samuel Robin –Esto es para usted. Le entregó un viejo suéter que tenia bordadas mil razones para vivir (ahora todo en su mente estaba claro) y un pequeño sobre. Al abrirlo cayo de rodillas en el suelo sin poder calmar su llanto. La nota decía: 

“Gracias Sam, por todo lo que me diste. Por no olvidarte de lo que fuimos y por no juzgarme cuando nos vimos.

 Con amor, Leah".



jueves, 9 de julio de 2015

Mia en cuatro paredes

19:00.

Mia está en su departamento terminando de transcribir el testamento de un cliente, cuando recibe un texto. – ¿ya analizaste el nuevo caso? Hace días que se lo había enviado por lo que muy confiada respondió –por supuesto y me dio tiempo redactar las normas que me pediste, pasear a mi perro e ir a una conferencia… ¿qué tal tu viaje? –que proactiva señorita Damone. Mi vuelo estuvo bien, sabes que son solo negocios. –solo fueron unas vacaciones fuera del bufete, que afortunado. –te invito a cenar esta noche. –está bien, pero será una reunión de trabajo ¿cierto señor Zemasky? –no prometo nada. Mia se muerde el labio –me alegro.

19:49

Franz pasa buscando a Mia para ir a comer. Una cena ligera y se ponen al día con su trabajo. – ¿Te llevo a tu departamento o no te molesta que te lleve al mío? –¿por qué habría de molestarme?.

Una vez en el lujoso pent house, Mia disimula su mirada. – ¿Te ofrezco algo de beber? –té. –está bien, traeré vino.  –Pero…  – ¡sé que te encantará! Se oye a lo lejos.  

La silueta de las dos copas de vino, casi se desvanecen en una nube de deseos pecaminosos. –hace unas noches soñé que hacíamos travesuras mi señorita. –desearía poder traer a la realidad esas travesuras mi señor. –De solo pensar en sus piernas. Decía mientras deslizaba su mano izquierda bajo la falda de Mia. – ¿Quisiera contarme su sueño? –usted estaba sentada en mi cama cuando llegue de la reunión. Sin ropa y con una mirada que me hacía desearla, me acerqué y comencé a jugar con mis dedos en su entrepierna, luego usted jugaba con los suyos y me provocaba una lujuriosa expresión facial. –Entonces ¿fui una niña mala mi señor? –mala y muy provocativa… me fascina. –usted me causa esa exótica sensación de ser una chica desobediente, pero a la vez yo haría lo que usted me pida.

Él la lleva a su habitación, Mia se acuesta bocarriba y se quita bragas – ¿le apetece? Zemansky capta la indirecta, baja su pantalón, su ropa interior e introduce su miembro en la boca de Mia al tiempo que ella estimula su clitoris. Su garganta es tan cálida, el ritmo lento y hasta el fondo. Ella se queda con el miembro de Zemasky alrededor de unos siete segundos en su garganta, luego lo saca rápidamente. Franz inhala una profunda bocanada de aire mirando a Mia con deseos de más.

Ella interpreta la mirada y con sus bragas improvisa unas esposas. Él se recuesta a su lado y ella con sus manos obstruye la visión de su hombre mientras a horcajadas se coloca sobre él, que por instinto la penetra, al no esperarse el impacto, Mia se inclina ligeramente hacia arriba pero enseguida vuelve a lo que hacía, se desliza hacia adelante y hacia atrás cuidando de no lastimar su pene y aun así causarle placer. –Es una tortura no poder verlo, pero a su vez es una placer sentirla sobre mí... como entro en usted.

Sin razón aparente la chica para, desata a Franz, se despoja de toda prenda y se coloca en cuatro frente a él. –lo que venga lo dejo a su creatividad mi señor. Ella no se imagina lo que le espera.

Zemasky introduce dos de sus dedos la vagina de Mia, fuerte, se podría decir que hasta un poco violento y cuando ella está por retorcerse de placer, él con su glande roza la vagina de Mia haciendo un leve intento de entrar, fallando apropósito para restregarlo contra su clítoris. Cuando la escucha ahogar sus gemidos desesperados la penetra con gran fuerza – ¡ah! Grita Damone por aquella embestida. Él continúa penetrándola de forma un poco más suave mientras desliza sus manos por la espalda de Mia e introduce un dedo en la boca de la chica, que calla sus gemidos para chuparlo. Franz ejerce su rol de dominante colocando a la chica sobre él con las piernas muy abiertas y penetrándola rápida, violentamente.

De manera sorprendente ambos llegan al orgasmo al mismo tiempo. Los gemidos desinhibidos de Mia y esa exhalación característica de Franz al llegar al orgasmo.

El cansancio, sus piernas debilitadas, el placer, tal vez hasta un poco mareados, caen dormidos en cuestión de minutos.

A la mañana siguiente...

7:18

Franz, acompañado de una caricia dice –Despierte señorita Damone, debemos ir a trabajar.



miércoles, 13 de mayo de 2015

Joseph

“Hold me close don’t let go, watch me”

Fracciones de una canción se repetían en su cabeza a medida que se acercaba a su objetivo.

El objetivo era morir…

2:00 am

Joseph despierta de una pesadilla, que probablemente es una premonición de lo que sucederá en unas horas. Se sienta pensativo en la cama, fija su mirada  en algo pero a simple vista parece desviada. Está recordando cuando empezó todo.

Catorce años atrás,  –recuerda–  era un chico de veinte años con sueños y ambiciones, como cualquiera, la diferencia es que en su plan de vida incluía su muerte. Irónico, pero cierto.

Inteligente y paciente siguió los patrones de la vida promedio. Tener un buen trabajo, una familia… ser el espía mejor pagado de la ciudad.

“Joseph, Joe cariño”.  –Él reacciona a los llamados de su esposa–

Contesta sin posar la vista en Nina, su esposa –considero que aquel que mata no valora su vida. – ¿por qué lo dices? –un asesino no valora su vida porque moralmente, ya está muerto. Por eso lo considero un arte vil y exclusiva de aquellos que pueden vivir sin ningún pesar y pues, para hacerlo profesionalmente hay que hacer muchos sacrificios, saber de todo un poco. – ¿Cariño de qué hablas?  –Verás, hace unos días rompí una de mis reglas y como castigo me dejé atrapar por la policía. –Despierta querido – ¿Por qué negarlo oficial? – ¿de qué hablas amor? –Tengo que volver para la cena, mi esposa me espera.

Al oír la celda cerrarse en su mente, reacciona de sus sonambulismo con una violenta inspiración, similar a la que hacemos al salir del agua.

–Estuviste teniendo pesadillas de nuevo amor ¿estás bien?

Joe sabe lo peligroso que podría ser que su esposa descubra su otra vida.

–sí, estoy bien. La rodea con sus brazos y susurra  –bésame. Ella olvida lo que acaba de pasar y le da un beso que exclama pecado.

Ambos cierran los ojos. 

Ahogan gemidos, esconden caricias, disimulan su desnudez... buena táctica para guardar un secreto ¿no? –Tal vez por ahora–

“Hold me close don’t let go, watch me burn”





domingo, 19 de abril de 2015

Las cartas del cuervo

A penas estaba empezando la noche en el Bar más visitado del vecindario.

Se trataba del bar Lucky Number. Su nombre se debe a que el dueño abrió el bar con el dinero de la lotería que había ganado unas semanas antes de su inauguración.

23:46

La música indie estaba de moda en el sitio, así que se oía “Ho hey” de The Lumineers más allá de las paredes.

Los alaridos de los que bebían y cantaban atrajeron a un hombre de cabello negro y vestimenta oscura. Ojos impenetrables de color glacial. Un asesino a sueldo que iba a menudo por información. Se acerca a la barra y pide un whiskey doble. –Hey! Leo ¿Cómo has estado? Hace semanas que no pasabas por aquí. –lo sé Sam, sabes cómo trabajo, puede tomar horas o días… todo depende del cliente. –Yo te enseñé todo lo que sabes, no me vengas con excusas, soy tu tío y la familia no se olvida. Una horda de hombres con cerveza vieja se acercan con sigilo a Leo. –No todo lo que sé me lo enseñaste tú, tío. –Tienes razón. Sam hace una señal y los hombres vacían el balde sobre Leo. –No te enseñé todo. 

Risas inundan el lugar, incluyendo la de Leo.

Le pasan una toalla y una carta con su próximo trabajo en un sobre. Él agradece por el buen rato y se marcha.

4:18.

Llega a casa a ducharse y deja el sobre en su cama.

Leo no es un asesino a sueldo cualquiera, su modus operandi radica en llenar un libro con frases  y memorias de las personas que pierden la vida en sus manos,de manera rápida y no tan dolorosa como podría ser. Los clientes suelen ser suicidas que han fallado en el intento de quitarse la vida o personas que no quieren que sus familias se sientan culpables del suceso.

El libro contiene acotaciones e historias de manera cronológica y su grosor depende del cliente.

Leo sale de la ducha y mientras se viste lee el sobre. Al terminar la lleva al comedor, donde tiene una pequeña chimenea. La hoja de papel arde hasta reducirse a cenizas.

La carta es del puño y letra de su tío. Él trata de no abrumarse, toma el desayuno y enseguida va a la casa de Sam para su primera visita. Todo para asegurarse de que el contenido de la carta es cierto y sigue en pie. Tras comprobarlo Leo vuelve a casa para comenzar a escribir el libro.

Dos meses y 282 páginas más tarde. Sam está más que confiado de que su sobrino lo conoce mejor que nadie.

Mientras su tío termina el libro, vuelve a su viejo trabajo de francotirador nocturno, matando hombres y mujeres que malgastan su vida en la corrupción y los homicidios por placer. Disparos limpios a la cabeza a personas que nadie recordaría o lloraría. 

Los pocos testigos que lograron ver su silueta lo describían como un cuervo casi imperceptible. –Y acabó por llamarse así–. Él dejaba cartas aterciopeladas sobre sus objetivos con alguna cita que describiera el estilo de vida del cadáver. Una de ellas fue “los que no aprecian la vida, no merecen vivir”.

Esa misma noche fue a casa de su tío y se percató de que el somnífero había surtido efecto. Dio un golpe firme a la yugular y el pulso de Sam desapareció. Sobre él dejó el libro y una carta aterciopelada color bermellón.




“Los héroes mueren siendo honorables pero sus ideales casi siempre son incomprendidos” 



martes, 24 de marzo de 2015

Sremaerd. Sueño infinito

7:43. Suena el celular de Elia.

Una voz masculina pronuncia en seco las siguientes palabras –es hora de volver al trabajo. Una vez terminada la oración cuelga sin titubear. –Demonios. Dice la chica en un bostezo.

Al llegar a su auto, Rob la toma por el antebrazo –hoy no conducirás. En un abrir y cerrar de ojos ya están en las oficinas de Sremared.

No hubo conversación ni contacto visual, solo compañía. –Buenos días –Buen día Paul. –Te presento a Harry Harris, nos acompañará de ahora en adelante.
Rob mira a Elia como si temiera por su seguridad pero ella de espaldas, ignora la explícita mirada. –Un placer en conocerla, señorita. –igualmente señor Harris. Sin más que agregar, repiten el proceso de hace unos meses, pero esta vez solo Elia y Harry.

Tras despertar, Harry exclama – ¡maravilloso! El planeta dúo es increíble igual que sus habitantes son fascinantes. Todos vuelven a sus computadoras menos Elia. 

– ¿Qué piensas? Preguntó Rob a Elia, sin saber que pensaban lo mismo –Tengo un mal presentimiento pero temo que si lo comparto contigo…  – ¿es acerca de Harry? No confío en él, fue el único presente en el incendio de las oficinas anteriores a estas, perdimos gran parte de la investigación. La conversación es interrumpida por el eco de los gritos de Paul –¡es todo, pueden irse! –perfecto, hablaremos mientras almuerzos. Dice Rob tomándola por el antebrazo.

Una vez en Suflé, el restaurante, ocupan una mesa en una esquina acogedora y lejos de los demás. –Rob háblame de Harris  es un genio de la informática, accede a las cuentas bancarias mas impenetrables solo por diversión –y dinero –por supuesto, además él no hace negocios sencillos ni modestos – ¿eso qué significa para mi? –mas que un dolor de cabeza –¿y para ti? –que debo protegerte, ya mató a varias personas por su ambición, personas como tu. Elia se ahoga con la bebida y mientras se recupera Rob le acerca el expediente de Harris.

Se cubre la  boca intentando disimular su sorpresa –Ha robado 40 bancos en todo el mundo, haciendo que los cajeros “escupan dinero”, envenenó a 300 personas en cuatro meses, escapo de una cárcel de máxima seguridad… oh por dios. –Sí, eso hizo. –fue el que provocó el incendio de la torre S, murieron casi 80 personas calcinadas, entre ellos menores de edad. –ahora entiendes ¿por qué debo protegerte? –a la perfección. Piden la cuenta y dejan en lugar.

Ambos charlan por horas sobre Harris y cómo descubrir lo que planea con ella. Se oye el mismo ruido de la otra noche en el balcón, Rob empuña su arma. –tranquilo, tal vez es Paul ¡escóndete! no pueden saber que estoy contigo. Baja su arma y mira a la chica con una expresión facial que se interpreta como – ¿de qué hablas? – él obedece y se oculta en la habitación de la chica.

Efectivamente, es Paul. Quería lo mismo de aquella memorable noche pero ella no lo deseaba. Paul hizo una llamada y solo dijo –ven aquí. Rápidamente subió Harris por la escalera. –Bastará un poco de esto para hacerte dormir. Dice mientras destapa una pequeña botella con un líquido azul y brillante.

Rob se distrajo leyendo por encima el diario de Elia, sus secretos... sus sueños. Para cuando salió ya se la habían llevado. Inconsciente en una camioneta blindada, se desliza de un lado a otro golpeándose fuertemente sin la más mínima reacción. 

Despierta en un litza, similar a un callejón terrícola rodeada de duonianos preocupados, más atrás los dos hombres encubiertos para confundirla un poco. El flash de la cámara del celular de Harris funde el brazo de un duoniano, delatando así, su identidad. Sin conocer el territorio comienza a correr. Tuwrs lo persiguen, animales tan grandes como un puma y tan pesados como un rinoceronte. Paul grita – ¡no sigas! Harris se detiene y el tuwr lo levanta como si de una pluma se tratara, con una pisada quiebra los huesos de su pierna izquierda haciéndolo soltar un grito desgarrador. Paul entra en pánico, toma un kar y apuñala a la chica para escapar, lo que no sabes que un kar es un arma que funciona con la mente duoniana. De esa manera un habitante furioso le devuelve el ataque haciéndolo caer al suelo con un fuerte dolor en las entrañas.


Elia despierta del sueño muy adolorida pero Paul y Harry… tendrán un sueño infinito. 





domingo, 3 de agosto de 2014

En otra realidad. Sremaerd


Sin poder conciliar el sueño, Elia pone algo de música “Gleba” de Sleeping Bear, para ser exactos. Se oye un ruido proveniente del balcón. La chica de un salto pasa a la cocina.

 –tranquila, soy yo Paul. – ¿Qué haces aquí? –Pensé que querrías estar con alguien… la música que oyes tiene un toque de melancolía. –Estoy bien, debes irte.  –Lo siento.

Paul abre la puerta.

 – ¡Me retracto! no te vayas.

Elia se muerde los labios.

–Quédate y hablemos… destapare una botella de vino. –no bebo, pero una taza de té estaría bien.

Los dos se sientan en el sofá mientras beben té.

– ¿Por qué entraste por el balcón si sabias que estaba despierta?

Paul se encoge de hombros y susurra.

–Me pareció más divertido.

Obviando lo sucedido ambos charlan… sobre lo que vieron, un descubrimiento fascinante. Paul la rodea con sus brazos.

– ¡Suéltame! –Tranquila, no estoy intentando nada, eso solo que te vi temblando. –Es mejor que te vayas. –Ya te dije que lo siento, no lo volveré a hacer. –No lo entiendes, vete. –Explícame, luego me iré. –No quieres saberlo. –Si quiero. –Es sobre mi enfermedad. –Adelante, cuéntame.

Elia suspira porque no quiere hacerlo. –Como ya sabes, por el síndrome Kleine-Levin puedo llegar a dormir días y hasta semanas; hay pastillas para controlarlo pero no siempre las tomo. Y las consecuencias son la “sobrealimentación compulsiva y conducta sexual desinhibida” además de posible sensación de desorientación, agresividad y alucinaciones. –Eso no tiene nada de malo, lo entiendo. –No, no lo entiendes. A veces no diferencio entre lo consciente y lo inconsciente. Por eso no socializo como los demás y no mantengo relaciones a largo plazo… la gente se aburre de esperarme. –Tengo 25 años, dedique mi adolescencia y parte de mi adultez a investigaciones que todos creen que es un desperdicio de mi tiempo. Créeme, se lo que se es sentirse apartado. –Creí que tenías 24. –Cumplí los 25 hace tres semanas. Estábamos dormidos entonces.

Boquiabierta, Elia lo abraza disculpándose. Se cambia de ropa, toma su bolso y las llaves del auto.

–Ven. – ¿Qué haces? –Vamos a celebrar tu cumpleaños.

La noche, joven y prometedora los ciega. Visitan varios bares buscando entretenerse, pero no es sino en un teatro concurrido conde lo consiguen. Travestis, ilusionistas, actores, comediantes, comida y alcohol. Todo en un mismo lugar. –Ya habían bebido algunos tragos así que no tardan mucho en integrarse al show. Vergonzoso, si… pero orgullosamente inolvidable. El tiempo no está de su lado, lo que comenzó una madrugada de Septiembre, termino la tarde de ese mismo día.

19:10. Ambos despiertan en la sala de estar con un stripper, dos payasos y un Santa Claus negro.

Paul es el primero en abrir los ojos. Y con un increíble dolor de cabeza se levanta de la cama escabulléndose de lo que parecen rastros de una orgia.

Un par de horas después, Elia despierta junto con los demás. Paul preparó café y ordenó pizza. – ¡vaya noche! Expresa uno de los payasos –oh sí. Afirma Santa Claus.

A las 22:00 solo quedan los que empezaron todo.

–Y bien… ¿Qué tal pasaste tu celebración de cumpleaños? –Fantástico, es lo mejor que alguien ha hecho por mi jamás. –Es lo más divertido que he hecho despierta. – ¿A qué te refieres? –Si te quedas a dormir esta noche, te mostrare.

Mirando su alrededor Paul dice –ya es de noche.

Elia aguanta la risa sin éxito. Ambos ríen como si hubiese sido gracioso… nervios quizá. Recuperando el aliento Elia responde.

–ok, tienes razón. Lo que quise decir es que si dormimos juntos hoy, te mostrare.

Unas cuantas tazas concentradas de manzanilla más tarde, comienzan sentir sueño.

Amarrando su muñeca a la de Paul dice –Esto es para que estemos en el mismo sueño… sé que parece infantil, pero funciona.

–Te creo.

Se toman de las manos y pronto se quedan dormidos.

Despiertan en el mismo departamento pero en la sala, en lugar del dormitorio.

– ¿a dónde quieres ir? –No lo sé, es tu sueño. –Es nuestro sueño, ambos podemos intervenir. –Muéstrame tu primero e intentare seguirte.

Ella abre la puerta, para ir a otro lugar. Una playa de Islandia.

–es imponente. –me gusta venir aquí. –Ya veo por qué. –es tu turno, solo imagínalo y aparecerá. –vayamos a la orilla.

Las olas heladas impactan suavemente en sus tobillos. Caminan un poco buscando algo. Y es entonces cuando sus mentes crean una pequeña habitación junto a la playa, solo con una cama y un Home Theatre. El paisaje, la calidez de los nacientes rayos de sol los inspira, los relaja… los desnuda. De la playlist comienza sonar la versión de Greg Laswell de de "Girls just want to have fun" Nada más se necesita. Elia se arquea de placer mientras, sobre ella, Paul hace lo suyo. Y sí que sabe lo que hace.
Suena "The Poet" de U137.

Después de un oral, no basta solo tener sexo... hacen el amor. Tan lento como un angel se convierte en un demonio, tan puro como la risa de un niño, tan placentero como no tener preocupaciones y ser libre, tan infinito como un deseo.

Paul –Siempre me dijeron que no existían los finales felices en el mundo real.
Elia –Entonces tenemos suerte de no estar en el mundo real. Dice mientras se acerca para besarle la frente.



domingo, 27 de julio de 2014

Sremaerd.


Paul, es un hombre que desde niño demostró su interés por ciencia. Ahora el joven de 23 años es un científico muy reconocido y aclamado por las masas. Pero en secreto fundó una pequeña asociación junto a su mano derecha Rob, llamada Sremaerd; “soñadores” escrito al revés.

Sremaerd se dedica a escarbar en la vida de jóvenes y adultos que han conseguido la habilidad de controlar sus sueños. Eso los lleva a espiar movimientos, conocimientos y a investigar en hechos del pasado.

Esta mañana llegaron unas diez de cajas con expedientes que su personal se ocupó en recolectar. –Aquí están los últimos cinco meses de investigación. –Gracias señores. Respondió Paul amablemente. Había 2800 expedientes. –Rob ven y ayúdame, tenemos trabajo por hacer. Enseguida se pusieron a descartar las personas que no encajan con los criterios de la investigación y tras 22 horas de arduo trabajo, ya solo quedan 974 expedientes. –Continuaremos luego, me llevare algunos expedientes a casa. –Haré lo mismo. Respondió Rob.

Una ducha, una taza de té y un sándwich más tarde, Paul se acuesta para recuperar energías. Al despertar descarta otros 200 expedientes, quedando solo 300 que servirán para su investigación. De los cuales un caso esta hecho a su medida, es simplemente… perfecto. Elia Rundle de 20 años es una chica residente de Des Moines, Iowa y que además padece de una rara enfermedad llamada “Síndrome de Kleine-Levin” o “Síndrome de la bella durmiente”. Gracias a la ciencia y a la informática, Sremaerd ha podido espiar cada movimiento de la familia Rundle; han colocado dispositivos de vigilancia como cámaras, micrófonos y sensores. Elia como muchos, habla dormida; dice cosas muy interesantes, cosas que aún no se han descubierto o no se han resuelto, como vida en otros planetas que simpaticen con los humanos y la cura para ciertas enfermedades terminales.  

Cuando Elia comenzó a medicarse para poder mantenerse despierta decidió mudarse sola. Ya con 21 años la chica abrió su propia galería de arte, donde exhibía cuadros propios y de otros talentosos artistas.

Una mañana cuando volvía de trotar, consiguió a un hombre en su sala de estar, Paul. Antes de que la chica pudiese gritar, fue sedada y trasladada a la sede de Sremaerd en Hawái. Cuando despierta está en un avión con los dos socios. – ¿Quiénes son ustedes? – ¿tienes miedo? –no tengo miedo, pero me gustaría saber ¿Quiénes son y por qué me secuestraron? –oh por dios no uses esa denominación. Reprocha Rob –Exacto, no lo veas como un secuestro, queremos que seas miembro de nuestra asociación. Dice Paul –ya tengo un trabajo, gracias. –Multiplicaremos tus ganancias por cien si aceptas nuestra petición. – ¿Por qué yo? La aeronave se detiene. –Veras, te hemos estado vigilando hace poco más de un año cuando recién habías cumplido 20 años. – ¿y? –dices cosas muy interesantes cuando duermes. –La chica se aleja un poco –No te asustes, me refiero a extraterrestres y esas cosas. –oh. Rob –Bienvenida a Hawái. Dice mostrándole una hermosa casa. –Aquí vivirás si decides colaborar con nuestros estudios. – ¿Qué clase de científicos son ustedes? –de los que creen que el futuro es, modificar nuestro entorno con el poder de nuestra mente mientras dormimos. Ella susurra a un tono de voz casi imperceptible están locos, muy locos.

Tras un mes de adaptación, buscar trabajo, conocer más acerca de Sremaerd  y estabilizarse en Hawái, comienzan los experimentos. –Hemos desarrollado una droga que hará que podamos dormir tanto tiempo como tú. –Entonces estarán conmigo en los sueños. –Así es, mientras estemos conectados a los sensores, sí. –Bien.
Al cabo de unos 28 minutos Elia logra conciliar el sueño. –Esto es increíble. Comenta Rob. –Es el planeta dúo... se podría decir que es un planeta siamés. La población Duonesa nos tiene mucho respeto a los terrícolas.

Cuando llegan son recibidos con Drishvkas – ¿Por qué nos dan joyería? Susurra Rob. –No son collares Rob, eso parecen pero mira el interior de las capsulas. Responde Paul. –Exactamente, esto es lo que para nosotros es una botella de vino, solo que cada perla es una botella distinta. Aclaró Elia. – ¿botellas? pero sin son del tamaño de una nuez –Claro, pero si abres una de las perlas, podrás servirte seis copas. –Interesante. Dijo mientras detallaba un poco mejor las Drishvkas. – ¿sabes si en otros planetas hay vida Elia? Preguntó Paul. –Hubo vida en marte, como había sospechado. Plutón fue el primer planeta habitado, en Saturno hay una especie de ciclopes que no entienden nuestra lengua y en los otros planetas… pues, sucedió una tragedia hace unos años. – ¿Cómo los astrónomos no se enteraron? –para los Duoneses, los años equivalen lo que para nosotros serían días. Rob – ¿Cuánto tiempo llevamos aquí? –cinco días. – ¿días? Pero si apenas hemos visitado el centro de la… ¿ciudad? –aquí el tiempo pasa más rápido. Paul – ¿Qué tragedia sucedió en los otros planetas Elia? –los llevaré a mi yurlekt y hablaremos allí. – ¿Qué es eso? Pregunta Rob. –Es mi casa, llevo tanto tiempo en el planeta Dúo que me asignaron una. –Entran a la acogedora burbuja –Es transparente. Comenta Paul –Son las ventanas, parece una burbuja pero una vez aquí dentro no pueden vernos a menos que así lo queramos. Rob – ¿No explotará la burbuja con nosotros aquí dentro? –un yurlekt es mucho más fuerte que el concreto, aguanta más peso y golpes. – ¿cómo? –la composición del aire en Dúo supongo, no lo sé. Es complicado – ¡Pero vives aquí! –Solo a veces, cuando duermo. La toma por los hombros con violencia – ¡déjala Rob! –Pero… –nos está ayudando.

Momento de silencio.

Paul –Por favor, cuéntanos qué sucedió en los otros planetas, ¿Por qué no hay vida? Elia suspira. –según lo que vi en un pihxma, (lo que para nosotros sería un documental) lo que afecta a la tierra, también afecta en mayor magnitud a otros planetas. Ya sea el aumento de la temperatura, hiperpoblación y contaminación.

En Plutón por ejemplo, vivían animales súper desarrollados y al aumentar la temperatura en los polos, los plutonianos sufrieron la consecuencia al inverso. Paul –se congelaron. –exactamente. Mercurio, Neptuno, Júpiter y Venus son la fuente de materia prima de las otras galaxias. Marte, al igual que Plutón sufrió terribles consecuencias que lo llevaron a la extinción, primero comenzó por extinguirse la vegetación. Sobrevivieron un tiempo pero sin agua ni suficiente comida u oxígeno, fueron muriendo uno por uno. Algunos se mudaron a los planetas cercanos, pero se asfixiaron debido a la composición del oxígeno que para ellos era toxico. En Urano por otro lado, hacen constantes investigaciones sobre vida en otros planetas y de cómo evitar los problemas que los afectan, ellos no comen ni necesitan oxígeno, es el planeta con más inteligencia del sistema solar. – ¿en qué parte esta dúo? –estamos en una galaxia no muy lejana a la nuestra. –Asombroso. –es hora de irnos.
Despiertan.
Rob –Cuanto polvo. –Dormimos mucho tiempo. Responde Elia apoyándose del marco de la ventana  – ¿Cuánto tiempo? Pregunta Paul –Casi tres semanas.