martes, 24 de marzo de 2015

Sremaerd. Sueño infinito

7:43. Suena el celular de Elia.

Una voz masculina pronuncia en seco las siguientes palabras –es hora de volver al trabajo. Una vez terminada la oración cuelga sin titubear. –Demonios. Dice la chica en un bostezo.

Al llegar a su auto, Rob la toma por el antebrazo –hoy no conducirás. En un abrir y cerrar de ojos ya están en las oficinas de Sremared.

No hubo conversación ni contacto visual, solo compañía. –Buenos días –Buen día Paul. –Te presento a Harry Harris, nos acompañará de ahora en adelante.
Rob mira a Elia como si temiera por su seguridad pero ella de espaldas, ignora la explícita mirada. –Un placer en conocerla, señorita. –igualmente señor Harris. Sin más que agregar, repiten el proceso de hace unos meses, pero esta vez solo Elia y Harry.

Tras despertar, Harry exclama – ¡maravilloso! El planeta dúo es increíble igual que sus habitantes son fascinantes. Todos vuelven a sus computadoras menos Elia. 

– ¿Qué piensas? Preguntó Rob a Elia, sin saber que pensaban lo mismo –Tengo un mal presentimiento pero temo que si lo comparto contigo…  – ¿es acerca de Harry? No confío en él, fue el único presente en el incendio de las oficinas anteriores a estas, perdimos gran parte de la investigación. La conversación es interrumpida por el eco de los gritos de Paul –¡es todo, pueden irse! –perfecto, hablaremos mientras almuerzos. Dice Rob tomándola por el antebrazo.

Una vez en Suflé, el restaurante, ocupan una mesa en una esquina acogedora y lejos de los demás. –Rob háblame de Harris  es un genio de la informática, accede a las cuentas bancarias mas impenetrables solo por diversión –y dinero –por supuesto, además él no hace negocios sencillos ni modestos – ¿eso qué significa para mi? –mas que un dolor de cabeza –¿y para ti? –que debo protegerte, ya mató a varias personas por su ambición, personas como tu. Elia se ahoga con la bebida y mientras se recupera Rob le acerca el expediente de Harris.

Se cubre la  boca intentando disimular su sorpresa –Ha robado 40 bancos en todo el mundo, haciendo que los cajeros “escupan dinero”, envenenó a 300 personas en cuatro meses, escapo de una cárcel de máxima seguridad… oh por dios. –Sí, eso hizo. –fue el que provocó el incendio de la torre S, murieron casi 80 personas calcinadas, entre ellos menores de edad. –ahora entiendes ¿por qué debo protegerte? –a la perfección. Piden la cuenta y dejan en lugar.

Ambos charlan por horas sobre Harris y cómo descubrir lo que planea con ella. Se oye el mismo ruido de la otra noche en el balcón, Rob empuña su arma. –tranquilo, tal vez es Paul ¡escóndete! no pueden saber que estoy contigo. Baja su arma y mira a la chica con una expresión facial que se interpreta como – ¿de qué hablas? – él obedece y se oculta en la habitación de la chica.

Efectivamente, es Paul. Quería lo mismo de aquella memorable noche pero ella no lo deseaba. Paul hizo una llamada y solo dijo –ven aquí. Rápidamente subió Harris por la escalera. –Bastará un poco de esto para hacerte dormir. Dice mientras destapa una pequeña botella con un líquido azul y brillante.

Rob se distrajo leyendo por encima el diario de Elia, sus secretos... sus sueños. Para cuando salió ya se la habían llevado. Inconsciente en una camioneta blindada, se desliza de un lado a otro golpeándose fuertemente sin la más mínima reacción. 

Despierta en un litza, similar a un callejón terrícola rodeada de duonianos preocupados, más atrás los dos hombres encubiertos para confundirla un poco. El flash de la cámara del celular de Harris funde el brazo de un duoniano, delatando así, su identidad. Sin conocer el territorio comienza a correr. Tuwrs lo persiguen, animales tan grandes como un puma y tan pesados como un rinoceronte. Paul grita – ¡no sigas! Harris se detiene y el tuwr lo levanta como si de una pluma se tratara, con una pisada quiebra los huesos de su pierna izquierda haciéndolo soltar un grito desgarrador. Paul entra en pánico, toma un kar y apuñala a la chica para escapar, lo que no sabes que un kar es un arma que funciona con la mente duoniana. De esa manera un habitante furioso le devuelve el ataque haciéndolo caer al suelo con un fuerte dolor en las entrañas.


Elia despierta del sueño muy adolorida pero Paul y Harry… tendrán un sueño infinito. 





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