“Hold me close don’t let go, watch me”
Fracciones de una canción se repetían en su cabeza a medida que se acercaba a su objetivo.
El objetivo era
morir…
2:00 am
Joseph despierta
de una pesadilla, que probablemente es una premonición de lo que sucederá en
unas horas. Se sienta pensativo en la cama, fija su mirada en algo pero a simple vista parece desviada.
Está recordando cuando empezó todo.
Catorce años
atrás, –recuerda– era un chico de veinte años con sueños y
ambiciones, como cualquiera, la diferencia es que en su plan de vida incluía su
muerte. Irónico, pero cierto.
Inteligente y
paciente siguió los patrones de la vida promedio. Tener un buen trabajo, una
familia… ser el espía mejor pagado de la ciudad.
“Joseph, Joe
cariño”. –Él reacciona a los llamados de
su esposa–
Contesta sin
posar la vista en Nina, su esposa –considero que aquel que mata no valora su
vida. – ¿por qué lo dices? –un asesino no valora su vida porque moralmente, ya
está muerto. Por eso lo considero un arte vil y exclusiva de aquellos que
pueden vivir sin ningún pesar y pues, para hacerlo profesionalmente hay que
hacer muchos sacrificios, saber de todo un poco. – ¿Cariño de qué hablas? –Verás, hace unos días rompí una de mis
reglas y como castigo me dejé atrapar por la policía. –Despierta querido – ¿Por
qué negarlo oficial? – ¿de qué hablas amor? –Tengo que volver para la cena, mi
esposa me espera.
Al oír la celda
cerrarse en su mente, reacciona de sus sonambulismo con una violenta inspiración, similar a la que
hacemos al salir del agua.
–Estuviste
teniendo pesadillas de nuevo amor ¿estás bien?
Joe sabe lo
peligroso que podría ser que su esposa descubra su otra vida.
–sí, estoy bien.
La rodea con sus brazos y susurra –bésame.
Ella olvida lo que acaba de pasar y le da un beso que exclama pecado.
Ambos cierran
los ojos.
Ahogan gemidos, esconden caricias, disimulan su desnudez... buena táctica
para guardar un secreto ¿no? –Tal vez por ahora–
“Hold me close don’t let go, watch me burn”
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