viernes, 1 de mayo de 2015

¿Quién soy?

Es miércoles por la noche… aunque parece viernes y son las 23:35.

Silencio amenazante se apodera de la angosta calle frente a mi casa. Ni una sola hoja de los árboles se mueve, ningún auto pasa, no se oyen las risas nocturnas habituales. Siento tensión, más de la que había sentido antes; es inminente, da miedo, pero estoy segura que lo que hay detrás de ese silencio es mucho peor.

“Aquel que pierde la esperanza renuncia a la vida”. Pero ¿por qué recordé aquella cita?

Nuestro cerebro es capaz de captar las mismas palabras de distintas maneras. ¿De donde viene el bien y el mal? uno de los secretos del  universo. 

A veces me pregunto cómo esa fuerza superior decide nuestra muerte. ¿Sera porque cumplimos nuestra misión en el mundo? como dicen muchos ¿Karma, maldad, heroísmo, enfermedad, hambre y sed, vejez, accidentes, desastres naturales, asesinatos… sobrepoblación?

Ahora solo quiero golpear el teclado y gritar – ¡maldita humanidad! luego recuerdo que yo soy parte de ella y que no toda la humanidad es detestable y no lo digo precisamente por mí.

Me he detenido a pensar si mis últimas palabras serán –hasta mañana. O tal vez solo una mirada desesperada por vivir. No lo sé y no quisiera saberlo, viviré lo que tenga que vivir.


Pero ese ruidoso silencio no sale de mi cabeza, tan punzante como esa sensación que sientes de caerte cuando sueñas.

Seguramente el día del fin del mundo no está definido, pero nosotros mismos estamos adelantando el reloj de arena con nuestras acciones sobre el planeta.

Pocos saben lo que pasara mañana pero mientras nos convertimos en polvo… seamos infinitos, vivamos como si literalmente no hubiese un mañana, amemos con locura y busquemos la felicidad.




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