lunes, 4 de mayo de 2015

Cartas a Evan

Hola Evan, gracias por las fotos que me enviaste de tu boda, no podría estar más alegre por ti. Te has convertido en un hombre que busca nuevos retos, en un hombre fuerte que confía en sí mismo y no duda antes de hablar; no sé si yo ayudé en algo pero sea como sea, espero que te siga yendo igual de bien que ahora, nadie se lo merece más que tú.

Te escribo porque eres lo más parecido a mí que conozco y quizá tu entiendas, además cuando no se qué me pasa escribo, puede que así comprenda.

No si se recuerdas aquella vez que te conté acerca de mi experiencia en un taller espiritual. Pues, hoy me di cuenta de algo muy curioso.

Cuando estaba en aquel taller, me eligieron para un ejercicio. Consistía en escoger a otras tres personas y depositar en ellos mis tres expectativas más anheladas. Fueron: una pareja, un hogar y mi carrera. El guía que era algo así como un Chamán, sentía las energías y me tradujo que la expectativa que yo veía más probable, no sentía suficiente energía. Que estaría más cerca mi pareja y un hogar.

Enseguida me frustré y el guía me pregunto – ¿cómo te sientes? –perdida, me siento ligera y sin rumbo.

Hoy, se me dio una oportunidad para mudarme, mucho más cerca de ese chico que te conté que me gustaba mucho hace unos meses. Mi tonto de media noche, mi consejero vespertino, mi niño matutino y mi atracción sabatina. El único hombre que ha logrado cambiar mi vida después de ti.

Esa mudanza significa dejar mi segunda carrera por la mitad, o tal vez menos – ¿Valdrá la pena? Te preguntaras tras terminar de leer este párrafo y la verdad es que no lo sé, pero me arriesgaré.

Aprendí que la soledad te hace sentir más fuerte, pero es solo una ilusión.

Del silencio escuché buenos consejos, oyendo voces… ecos en el mar, entendí que nunca estas del todo solo. Entonces me sentí agradecida por vivir en un planeta con gravedad cero, a veces es lo único que me mantiene en pie.

Aquel curso me enseñó que con astucia se puede estar un paso adelante que el destino.

Ah, y algo que dijo alguien cuyo nombre no recuerdo en este momento, se me hizo muy interesante…

“No vine a sustituirte, vine después que tú. Tengo mi propia historia”.


Con cariño,

Eliana.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario