domingo, 20 de julio de 2014

Cartas a Evan.


2 de Julio.
Hoy el día estuvo lluvioso por si te lo preguntas, estuve pensando en ti… imaginándote. Tus ojos, tu cabello, tu cuerpo. Intentando darle a un rostro a quien está detrás de las cartas que con tantas ansias espero todos los domingos por la tarde.
Me comentaste que querías una vida sin problemas y sentirte satisfecho con lo que haces… sé lo que se siente, sé lo que se siente estar sin rumbo.
Evan, a veces hacemos las cosas con la intención de complacer a los demás, con la ilusión de que lo que escribimos podrá alguna vez, ayudar a alguien. Ese es nuestro ideal pero la realidad es que la mayoría solo quiere sexo, violencia y ficción, es la moda y ¿sabes? Yo no soy de esas personas. Nunca lo he sido, ni cuando era niña, ni cuando tuve todas esas relaciones que no llegaron más allá de un par de semanas… nadie me soporta.
Supongo que en este mundillo de la escritura ya estoy obsoleta. Podre vivir con eso. La cosa es ¿seré feliz sabiéndolo? Me han dicho que hay miles de maneras de ser feliz, buscando una pareja por ejemplo. Haha es irónico, lo más cercano a una pareja que tengo eres tú y ¡ni siquiera sé si eres real!
En cuanto a lo que me dijiste, lamento decírtelo pero ni las personas con menos necesidades están exentas de los problemas. Para tener una vida libre, solo tienes que aprender a ignorar algunas cosas… como la sociedad, los momentos de soledad y la ignorancia. Es difícil omitir estas cosas y por eso nos complicamos la vida. Sin embargo, evalúa lo que te molesta y siempre piensa “eso estuvo mal, pero pudo ser peor” e intenta mejorar y mejorar cada vez más. Hasta que todo sea más espontaneo. Sé que no soy la más indicada para darte consejos, soy una artista frustrada que perdió su juventud en la escuela de derecho, y más tarde en bufetes aburridos. Todo por conseguir la aprobación de mi padre.
Al fin y al cabo, no conseguí su aprobación, me despidieron y ahora vivo en el mismo estudio en el que pinto.
No estoy segura si esto que te digo te hace sentir mejor mi querido Evan, pero no le deseo a nadie lo que me ha pasado a mí. Fumar como si no hubiese un mañana, de bar en bar con caminatas en la playa, no es tan lindo como suena cuando no tienes a nadie con quien compartir esos momentos.
Recuerda que a veces las personas más infelices sonreímos por costumbre, porque nos han dicho que la sonrisa es nuestra carta de presentación, pero ser feliz es mucho más que una carta de presentación.
Espero con los brazos abiertos tu próxima carta, hasta pronto.
                                       Con amor, Eliana.

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