viernes, 18 de julio de 2014

Último suspiro, última esperanza. (Pasion de un profugo)


Hay un escalofriante silencio. 9:29.
Wes abre los ojos aun con sueño.
Se levanta exaltado – ¿qué sucede? Pregunta Amy. – ¿Qué oyes? Se aceleró Wesley. –Nada. –exacto, algo anda mal. –no te preocupes, vuelve a la cama Wes. –¡no puedo! Dice en un arrebato. Desliza las cortinas y ve el mar. – ¿pero qué diablos? Amy se levanta a ver. La chica entra en pánico al darse cuenta de que se están moviendo, estaban en la misma habitación de hace unas horas… pero ahora estaban a bordo de un barco.
Viendo lo irreal de la situación la chica grita – ¡Esto no es posible! –son mis padres. Susurró el muchacho. – ¿Qué estás diciendo? No seas tonto ellos no harían esto. –no los conoces.
Suena una ensordecedora sirena.
Amy se cubre los oídos y se agacha junto a la cama – ¿A dónde vamos? – ¿qué? – ¡¿A dónde vamos ahora?! – ¡no te entiendo! Dice Wes antes de tomarla por el brazo y llevársela para afuera. Quedan sorprendidos por lo que ven; es un barco pesquero sin tripulación. Sin embargo no es eso lo raro, sino lo que está escrito en las paredes. “No importa donde estén, sino a donde van”. Intentaron entrar a la cabina del capitán, pero no pudieron, la puerta estaba trabada y los vidrios eran blindados. –Esto es muy malo, se excedieron esta vez. – ¿eso qué significa? –no sé cómo sacarnos de aquí.
Por detrás de ellos aparecen los padres de Wesley con cloroformo en unos pañuelos. Oyen los pasos y reaccionan, pero ya es tarde. Luchan por quitarse el pañuelo de la boca pero ya surtió efecto la droga.
Wesley despierta atado a una camilla con intravenosas –al fin hijo, creímos que no despertarías nunca. –no se cansan de fastidiarme la vida ¿cierto? –hijo, lo hacemos por el bien de la ciencia y la humanidad. Sabemos que lo que hicimos estuvo mal. –es un poco tarde ¿no creen? – ¡oh!, pero por supuesto que no. Este momento es prefecto. – ¿mamá dónde está Amy? – ¿quién? –La chica que venía conmigo. –Ah, era un parasito así que la lanzamos por la borda. –No bromeo mamá esto es muy en serio ¿Dónde está? –No te miento, tu padre fue a tirarla por la borda a penas despertara para que no se ahogara tan pronto. –Ustedes están enfermos.
Llega el padre de Wes –eres un infeliz, como te atreves a matar a Amy. – ¿quién? – ¡La chica que venía conmigo! Grito intentando liberarse mientras aumenta su enrojecimiento. –Tranquilo hijo, le di un salvavidas. – ¿y crees que eso la salvara? –pues no, pero no tenía intenciones de salvarla. – ¿todo esto lo hacen por mi sangre? –así es hijo, por eso son las intravenosas. – ¡Que novedad! me harán más experimentos. –oh no, hijo esa fase ya acabo. Ahora extraeremos tu sangre. – ¿me han perseguido estos años solo para extraer un poco de mi sangre? Y dicen que eso es amor paternal. –hijo, cuando tu madre y yo nos casamos nuestro sueño era desarrollar un anticuerpo para ciertos tipos de cáncer. –En lugar de eso, creamos un virus mortífero al que solo son inmunes los huéspedes O+ como tu cariño. Completo su madre. – ¿y que tienen eso de bueno? Pregunto Wes –para ti no mucho, cuando nos referimos a “extraer” nos referimos  a toda tu sangre. – ¡¿qué?! –Vas a morir hijo mío.
Comienzan a extraer su sangre.
Al llegar a los 2.5 litros de sangre, Wes “pierde la conciencia” –Mi Amor, creo que es suficiente. –Tiene 6 litros, 0.5 más y ya lo prometo. –De acuerdo. Con tres litros de sangre, llevan a Wes a donde mismo lanzaron a Amy hace un tiempo y lo lanzan a él también. El barco sigue su curso dejando el cuerpo de Wesley a la deriva.
Aproximadamente unos 20 minutos más tarde un pequeño bote lo rescata. Intentan reanimarlo con pocos resultados, el pulso es lento y su palidez se hace más aguda cada vez. Tras repetidos intentos, lo logran. Wes despierta. – ¿dónde estoy? Pregunta mareado –A salvo, pero debes reposar. Te llevaremos a un médico tan rápido como podamos. Recostada a su lado esta Amy dormida, inconsciente… quizá muerta. De igual forma le toma la mano y la aprieta con fuerza aun sintiendo que se va a desmayar. Pocos segundos antes de perder el conocimiento, recibe un apretón de vuelta dándole esperanzas a Wes.  

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