miércoles, 6 de agosto de 2014

Ying Yang.


Recuerdo que cuando finalmente descubrí qué significa el yin yang creí que había descubierto uno de los misterios de mi vida, esa satisfactoria sensación de terminar algo que te tomo mucho tiempo. Encontrar un resultado inesperado en el momento indicado. No estoy segura de cómo explicarlo.  

Hace un tiempo dije que no me casaría, que no tendría hijos... no lo creí posible.

Entonces me enamore perdidamente de un idiota. Me enseño mucho, me enseño a no confiar en las apariencias, ni en las personas que se creen más que el resto. Como él. Más tarde, me sentía incomprendida y feliz, después de todo. Entonces apareció mi segundo amor, alguien del que no podría quejarme, siempre me dio la razón, venía a verme cada vez que podía, dejaba de hacer otras cosas para estar conmigo y pues, todo con un propósito.

No creo en el “yo soy tuya y tú eres mío”. No creo en hombre perfecto.

Creo en el amor, pero quizá no me abro a él como quisiera por miedo. Puede que parezca fría de sentimientos. Pero nadie quiere ser lastimado, seamos sinceros.

Volviendo con lo que empecé. Estaba pasando por un momento muy duro, así lo creí. Mi padre estaba cada vez más distante y amenazante que nunca, ya venían las pruebas finales, puse en juego mis amistades, perdí oportunidades. Me di por vencida cuando finalmente, todo salió mal y ya no me quedaba mucho que perder.

Justo cuando creí que nada podía ser peor, un diagnostico mato la poca esperanza que me quedaba. Cliché lo sé, pero a veces es solo eso y nada más. Un cliché.

Me di cuenta de que tenía más de lo que creía y menos de lo que esperaba. Me dije a mi misma que estaba sola, tenía que hacer algo para no morir.

Así es, matas o te matan. No con todo el significado de la palabra; es solo que debes matar el miedo para ser libre o si no él te matara a ti.

Me dijeron hace tiempo que todo ser bueno y puro, tiene algo de oscuridad. A veces maldad, a veces indiferencia… otras veces engaño. Y por el contrario, todo ser maligno tiene su lado bueno, ya sea perdonando la vida, ayudando a alguien más miserable que él o simplemente callando en el momento indicado.

Para mí eso es el yin yang.

El ultimo recurso del bien y la oportunidad a una mejor vida para el mal.  


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