Sé qué hace mucho no te escribo.
El compromiso me asusta, amarte y que después no me ames, me
asusta. Hace un par de días salí a correr y te vi. Con tu cara de
cachorrito perdido, estabas buscando trabajo cerca de mi casa… por un momento
quise pensar que era para estar más tiempo conmigo, pero al mismo tiempo quería
no ilusionarme. Después de tanto tiempo creí que quizá no querías verme.
¿Me equivoque? Por favor házmelo saber, porque no he deseado
nada con tanta fuerza en mucho tiempo. Estar con alguien, reír con alguien, además
de mis cartas y mis libros.
Dímelo.
Tú tienes toda una juventud por delante, en cambio yo soy
una mujer frustrada. Tengo 5 años más
que tú, me duele admitirlo, pero quizá es tiempo de que busques a alguien más.
Alguien que no vaya a decepcionarte o a lastimarte. Yo no te puedo garantizar
felicidad y creo que felicidad es lo que mereces.
Tu llamada me de ayer me dejo atónita. No me dejaste hablar,
pero supongo que ese era el objetivo, querías hablarme, no que habláramos. Lo
entiendo, es como desahogar todos tus sentimientos sin esperar una respuesta a
cambio.
Me dijiste que cuando quisiera podía irme contigo, que no te
importaba si era lo correcto o no. Yo solo pensaba que seria un error hacerte
caso, pero he cometido muchos errores en mi vida, este no será uno de ellos.
Evan cariño, piensas como un adulto, besas como un experto, amas
como un anciano y eres, apenas un muchacho.
PD: Por cierto, hace unas semanas te vi mientras conducía. No
pude evitar tomarte una foto.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario