Debo admitir que fueron unas hermosas y surrealistas dos
semanas. Evan, contigo hasta la desgracia se convierte grandes experiencias. No
lo sé… hay algo en ti que me hace querer soñar. ¡Soñar y escribirte!
Aunque nuestra visita a aquel bar de copas fue lo más
normal de nuestras vacaciones juntos, en ese momento, no sentí magia… pero sentí
algo mejor. Sentía que el tiempo ya no importaba y, sinceramente no sé cuánto
tiempo estuve enamorándome de tu mirada, de tus ojos pardos que no puedo
sacarme de la cabeza. Tu despreocupación, mí acelerada respiración. Aquel
hombre que logro lo que pensé, era poco probable. ¿Matt Waltters? Era su
nombre, no estoy muy segura. Ese hombre que con su música me hizo desearte
cada segundo de sus piezas.
Dije que no quería enamorarme. Tal vez no lo estoy, tal vez tu eres mi tentación
y me estoy dejando llevar. ¿Por qué lo haces Evan Tier? ¿acaso te place verme
rendida a tus pies como una niña ingenua? A mí me encanta, me encantas.
Sonara trillado pero, me drogo pensándote y me recupero escribiéndote.
Eres mi vicio, de esos que solo existe una vez y sin importar si esto sea real
o no, duradero o no, lo habré vivido. Con eso basta.
Sobre tu propuesta… lo he pensado. Llevamos casi dos años escribiéndonos y viéndonos
de manera intermitente. Tal vez dejar mi casa e irme contigo a Miami funcione.
Pero como ya sabes, soy una persona poco estable y tú una
persona propensa a los cambios bruscos de ánimo.
No creo que vivir juntos sea una buena idea, no ahora. Pero prometo estar más cerca de ti.
Eliana.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario