viernes, 15 de agosto de 2014

Vida de una informante invisible. Parte IV.


8:00 pm. Suena en la radio “Consequence” de The Notwist.

Alissa está regresando a casa del aeropuerto,  esta agobiada y con muchas dudas. Mientras pasa por el túnel, canta inconscientemente el coro de la canción.

Cruza la puerta del bar y basta para llamar la atención de Blake. –La abraza fuerte– ella aprieta los puños, pero tras cinco segundos de un cálido abrazo, se relaja y también lo abraza –Ella suspira– un ligero silencio tensa sus miradas. Un beso anhelado los distrae de su entorno.

 Alissa espera a que el bar cierre para irse. –Te extrañe mucho. Dice acariciando su mejilla –me hiciste falta, las relaciones a distancia no son lo mío, lo admito. –Ahora sabes porque no intente nada contigo antes, ni con nadie. Por eso estaba sola. –Ya no tienes que estar sola. –Quisiera creerlo.

Llegan al departamento y Alissa se tumba en el sofá –Cómo extrañe todo esto. Dice en un suspiro. –A todo esto, incluyéndome,  le hacías falta tú. Comienzan a desempacar, comen algo y conversan del viaje entre risas y besos. Pasado el tiempo vuelven a donde iniciaron. –Tal vez suene algo desesperado, pero te veo y me dan ganas de hacerlo, aquí y ahora. – ¿En el sofá Ali? Es pequeño. –Te deseo. Le susurró al oído. Sin más palabras Blake desliza el jean de Alissa y silenciosamente le da placer. Gime de placer y, satisfacción. Ella hace lo mismo cuando termina; se coloca frente a él de rodillas y baja la cremallera, le da besitos sutiles en el abdomen hasta empezar su trabajo oral. Uno muy bueno, delatan los gemidos de Blake. – ¿quieres ir a la cama? –Yo te sigo Blake. Responde sonriendo. Se toman las manos y van juntos a la habitación. Ella se recuesta en el regazo de su chico. Se oye el eco de la música que tienen puesta los vecinos. –Al parecer no somos los únicos que queremos una noche de pasión. – ¿lo dices por la música? –Es Greg Laswell, si no logras acostarte con alguien escuchando su música, fracasaste como seductor. Él la mira sin que se dé cuenta, esta distraída por la música y cuando cierra los ojos, Blake la rodea con sus brazos y se acuesta junto a ella; una vez estando frente a frente Ali esconde una sonrisa con su cabello. Se pone a horcajas sobre él, mientras la toma por la cintura sigue sonando Greg Laswell.  –“What a day”. – ¿A qué te refieres Ali? –El nombre de la canción, no podría ser más oportuna. Él se acerca besándole el cuello con sensualidad y sigilo. Varios orgasmos y diez canciones más tarde, se acomodan para dormir.

8:50 del día siguiente.

Blake antes de hacer el desayuno juega un poco con el cabello de su chica, besa su mejilla y va a la cocina. Unos diez minutos más tarde ella va a la cocina y llorando abraza a su pareja –Te amo. – ¿Qué tienes cariño? Se da vuelta para abrazarla. –Ya no quiero ser una informante invisible, me canse tener tres nombres y que nadie, además de ti, sepan quién soy. –Ahora que lo pienso, ¿Cómo es que aquel francés supo tu verdadero nombre? –él era un simple contacto, mi familia estaba esperándome en Alemania, fuer un reencuentro muy hermoso, pero ellos sabían lo de mis nombres falsos, lo de mi vida… lo que hago. Es la única familia que me queda, no quiero perderla por mi trabajo. –Puedes ser solo la Ali que amo y que ellos recuerdan. No te prometo una vida perfecta, pero prometo que será una vida cómoda para los dos.

De allí fueron a quemar todas las carpetas y documentos que la vincularan con su antigua vida, contactos, todo. Vendieron las armas y el equipo de espionaje. Solo se quedaron con algunas cosas.

Ocho meses después.

Desempacan todas sus cosas en la nueva casa, no hay mucho que agregarle a su nuevo jardín, así que solo añaden bocadillos y música para la inauguración de su nueva casa. Comienzan a llegar todos los amigos y la familia de Alissa junto con la de Blake.

Casi a mediodia sirven la champaña para el brindis. Se oye el típico tintineo de las copas al chocar, todos beben. Antes de sentarse Blake se arrodilla frente a Alissa, saca una pequeña cajita –Alissa Merker, mi musa, mi único sueño. –abre la cajita y la mira a los ojos– ¿quieres casarte conmigo? Se le ponen los ojos llorosos, asiente –si. Dice emocionada arrodillándose para abrazarlo – ¡acepto, te amo! Un beso conmueve a los invitados produciendo ese clásico “aww” a modo de coro. Blake susurra mirándola a los ojos bajo la mira de los demás –quiero que seas mía por el resto de mis días, prometo que te amare como a nadie porque eres la persona que me enseño que amar no es solo lo que dicen los demás, debes descubrirlo tu mismo.

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