lunes, 11 de agosto de 2014

Buscando el norte.


Una mañana me desperté sin objetivos, distraída... con una sensación de vacío.

Esa típica sensación de estar buscando algo, saber qué buscas pero no saber por dónde empezar. –Comienza a acelerarse mi respiración–

Un día hablando con un amigo, me encontré pronunciando palabras que no sabía que podía decir con tanta fluidez. Era por donde debía empezar, buscar mi norte. Para qué sirvo y para qué soy buena. –Soy buena durmiendo– le dije. “Todos servimos para algo” resonaba en mi cabeza.

Solo que no estaba segura exactamente para qué servía. Fue entonces cuando ese amigo me dio un dato muy importante. “No tienes que ser como los que te rodean, no te sientas mal, no te preocupes por ser importante, ya lo eres”. Y en parte era verdad, todos mis amigos son muy inteligentes, buenos para los números, independientes, interesantes. Todo lo que yo quería ser, pero siendo tan pesimista preferí no engañarme y empezar por lo básico. Valorarme a mí misma.

Tal vez aún no estaba segura de cómo llegar a mi objetivo, que es principalmente lograr ser quien quiero ser, sin complacer siempre a todos. La vida no se disfruta complaciéndo a todos, es más, dicen que cuando se presentan obstáculos para lograr tu meta, tu logro será mejor de lo que todos esperaban . –quiero créelo.

Finalmente experimente lo que es tomar decisiones importantes, con miedo de que todo salga mal y obtener resultados inesperados, satisfactorios. Me di cuenta de que siempre al final se consiguen las mejores cosas y que el trabajo vale la pena.


El trabajo duro hace  grandes personas. La humildad pura, hace excelentes personas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario