sábado, 24 de enero de 2015

Viernes por la noche

“Como una nada sin posibilidad, como una nada muerta después de apagarse el sol, como un silencio eterno sin futuro ni esperanza: así es interiormente el negro” dijo Wassily Kandinsky.

Y ¿por qué esa descripción? Simple, un sentimiento que se alberga en las sombras de personas con más fortaleza de la que pensamos, un deseo que sólo los paganos conocemos, una palabra que cuando rara vez la pronuncias te supera en peso y tamaño.

Una madre dijo a su hija una vez –Con tu hermano sé que he logrado algo pero contigo no lo hice bien, definitivamente te perdí. Ya no sé quién eres. Al cabo de una o dos horas su madre parecía haber olvidado lo que dijo – ¿cinismo? –

Kandinsky fue muy sabio.

¿Pero acaso esas sombras eran más oscuras en ciertas personas con inquebrantable fortaleza?; ¿eran los paganos los que no temían al lado negro de la vida?; ¿esa palabra cual era?

Susurros pueden resultar tanto placenteros como aterradores, hay caricias que rozan tu alma y otras que rasguñan tus pensamientos. Las diferentes culturas representan una manera de vivir y ver el mundo. La muerte es una bendición para aquellos que sufren y representa un punzante dolor para aquellos que amaron de verdad.

Quisiera que alguien me dijera con una mirada –vayamos contra el mundo.

Una voz me causa escalofríos y eso no es necesariamente algo malo. En el momento mas oportuno, el hombre que susurra mi nombre en la oscura noche provoca en mí aquello que anhelaba.

Besa primero mi labio inferior y luego presiona con suavidad los suyos con los míos mientras lentamente nos dejamos llevar, añadiéndole un poco de sensualidad, su lengua danza en la recamara prohibida que refugian mis labios. Posa su mano en mi rosto y la otra en la nuca.

Se separa un poco –creando tensión– me mira a los ojos, abriéndose paso sin miedo a lo que esconden.

Sabes cuándo alguien está por cambiar tu vida cuando las palabras son una formalidad, las miradas hablan y los labios saben a dónde ir.

No tiene que ser el correcto, solo sé que mientras dure no habrá quien nos detenga.

4:47 minutos pueden cambiar tu humor con un poco de fuerza de voluntad.

Cuando alguien que amas no está, nada te hace más triste que extrañarlo y nada te hace más feliz al recordarlo. –sonrío sutilmente–. A veces las lagrimas son las mejores para descargar emociones y luego de eso, solo amar. Suena anticuado, lo sé. 

–Gracias.

– ¿Por qué?

–Por tomar mi mano cuando nadie mas lo hizo.





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