Susurros que ruegan por una conversación digna de llamarse así…
una realidad inexistente se materializa en mi mente.
“Cuando no decides, el destino decide por ti”. Le dijeron
en un momento oportuno. Ella pensaba que la gente realmente había cambiado,
pero recaían en sus viejas costumbres. Eran siempre las mismas respuestas para las mismas preguntas.
¿Aburrido?
Era aburrido sentirse ajeno en su propia casa, hacer las
mismas cosas, oír los mismos disgustos. Ella es de esas personas
que ha aprendido a decir –he pasado tanta pena que ya pocas cosas son las que
me hacen sentir avergonzada. A veces no me importa lo qué digan los demás porque
hasta ellos saben que se equivocan.
Ella ama y quiere ser amada. Pero la realidad es que el
mundo se ha desacostumbrado a ella, las cosas han cambiado tan rápido como
olvidas el nombre de una canción que oíste en la radio. El deseo de ser ella
misma, en un mundo donde no pertenece al montón y lo convencional se ve lejano
pero, “querer es poder” ¿cierto? –Se
aferra a ese dicho–
Algunos quieren ser recordado por las masas, marcar la
diferencia en el mundo. Pero otros lo único que desean es tener a los
pocos que en serio le aprecian cerca. Puede que su nombre no sea papá, a veces
tampoco es mejor amigo.
Hasta ahora las cosas siempre se han calmado, ella se ha
equivocado y ha tenido razón.
La música puede que ayude un poco al momento
de distraerla, pero en el fondo le da más fuerza para decir –sé a dónde voy y cómo llegar. Será difícil,
pero no voy a parar.
Este es el momento en que esa chica se pregunta “¿Cómo
quieres ser recordada? ¿Por tu silencio o por tu voz?”
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