viernes, 26 de diciembre de 2014

1, 2, 3, bebe.


Una canción puede ayudarte incluso más que un consejo. En ocasiones, hay canciones que te consuelan y te hacen reflexionar acerca de cómo vives. Te serenan…

Justo ahora recordaba que me había olvidado de llamar a alguien importante –de repente me mareo– ¿Qué hago? Fue lo primero que me pregunte, pero ya era tarde. El daño estaba hecho, intenté arreglarlo pero todo lo que iba a hacer era empeorarlo.

Si que me arrepentía de mi error.

Canción tras otra como tragos de tequila bajaban por mi garganta, sentía el estómago revuelto y ansiedad –quizá nervios– sabia que esa llamada era mas que importante y sé  que mañana algo cambiará  –espero que no– es inevitable.

Empece por Get with me de Fit for rivals y luego atravesé por Coming down de FFDP, Built to fall de Trivium, Remembered de BBOSS y finamente me detuve en un playlist de Kodaline. Ya estaba en "mi lugar feliz" sin alcohol y sin hacer cosas que después no recordaría.
Amaba aquel lugar en el que me encontraba, mi zona de confort de hecho. Casi me había hecho olvidar lo que había ocasionado el trago amargo. 

Pensé–el poder de la música varia su intensidad según la persona solo oye o mejor escucha.

Me senté en el sofá más calmada a revisar los papeles del trabajo, –escuchando One day (Kodaline) – el portafolio estaba lleno de lágrimas de hace un par de horas, la tinta corrida ya estaba seca, releí y deseché el borrador arruinado.

Yo solo pensaba en que la imaginación es un arma poderosa, –la música hace efecto en mi me había llevado a creer en cosas que alguien había hecho o no, quizá cosas que hará y, ciertamente no quiero poner a esa persona como “el malo de la historia”, admito que yo también lo he sido alguna vez. Dejo mi sobriedad en manos de la música– tomo mi celular y escribo un texto: “hubiese sido mejor que me dijeras lo que no sentías por mí de una vez y evitar esta situación de te amo y luego te odio”. –auch– No me arrepiento de lo que he hecho, pero he descubierto que mi dulce placer es un arma de doble filo. Ahora corría peligro lo único que podía considerar como una relación seria, aunque tal vez, solo tal vez... así debía ser.

Todas las luces de la noche parecen ponerse en armonía al minuto 3:50 de Chandelier. Hecho un vistazo por el balcón y antes de caer en cuenta, mis ojos se cierran. 2:50 am.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario